Finalizó la novena versión del Diplomado en Programación Neurolingüística, Mención Master. Entrenamiento anual que facilita la comprensión sobre qué creencias nos apoyan y cuáles nos limitan, sobre cómo mantener la congruencia interna a través del contacto con uno mismo y con las potencialidades que todos tenemos.

Anita Acevedo, Encargada de la Oficina del Adulto Mayor de la Municipalidad de Santiago, quien el año pasado estudió Practitioner, encontró en esta formación académica la profundización de conocimientos en el uso de técnicas de PNL y por sobre todo, una herramienta eficaz para el desarrollo del autoconocimiento y para la conexión con sus propios recursos.

Anita ¿qué paso importante se da entre Mención Practitioner y el Master?

En Practitioner descubrí recursos en mí que no había validado, me pregunté si en un curso había descubierto tanto ¡qué más podía descubrir en otro! En ese tránsito a Master, viví situaciones personales que en otro momento me habrían tirado pa’ bajo y lo aprendido acá me permitió salir adelante. Master permite vivenciar las herramientas y acompañar a otros en un proceso de crecimiento.

¿Qué crees que necesitamos vivenciar para hacer cambios?

Humanizar las relaciones y lo que pensamos de nosotros mismos. Vivimos en una sociedad “funcional” donde “sirves para algo”. Tenemos que aprender a reconocernos como humanos en el dolor, en la alegría, en la relación con los otros, a reconocer que vivir en comunidad o en manada tiene una razón de ser. Los seres humanos necesitamos al otro para relacionarnos, entender esto nos permite empatizar con los demás.

¿Qué herramientas te deja el Master?

Una de las herramientas más lindas del Master es el manejo del lenguaje. Observar, por ejemplo, lo que nos decimos en el diálogo interno que está siempre. Aprendí a “escucharme” y a identificar qué me sirve y qué no. A preguntarme ¿esto que me digo me genera rabia, angustia? ¿es útil? ¿lo quiero? Si eres capaz de reconocer esto en ti entonces puedes reconocerlo en otros. Puedes empatizar con los demás al entender que una persona puede estar diciéndose cosas dolorosas.

¿Cómo se ayuda al otro a salir del lenguaje negativo?

Los marcos de referencia son clave. Identificar donde está operando ese diálogo interno (desde qué creencia limitante). Y espejar lo observado, permite que la persona observe eso, por ejemplo decirle; “me estás diciendo esto” y preguntarle: ¿es reflejo de tu persona o es reflejo de un momento? ¿cómo se relaciona contigo? ¿qué cosas buenas te dices?

Nosotros podemos aprender a decirnos cosas buenas, si buscamos cariño, por ejemplo, el primero en darse ese cariño es uno mismo.

¿Qué has experimentado al decirte cosas buenas?

He reconocido la capacidad de querer sin negociación de por medio, de respirar y de tener paciencia y de reflexionar. Aprendí a tomar distancia para ayudarme y ayudar al otro, eso me hace sentir más grande y que estoy avanzando.